domingo, 9 de noviembre de 2014

Iglesia Visigoda de San Pedro de la Nave

Y se hizo la luz artificial en la joya visigótica de san Pedro de la Nave

La iglesia de San Pedro de la Nave estrena iluminación led a los 14 siglos de ser levantada

Interior de la iglesia de San Pedro de la Nave con las nuevas luminarias. / GORKA LEJARCEGI
Cuando la débil luz del sol de invierno se apague por la tarde, será posible seguir contemplando los bellos capiteles historiados de Daniel en el foso de los leones y El sacrificio de Isaac tallados en las piedras del interior de la iglesia de San Pedro de la Nave. Con casi catorce siglos de historia en los que solo la ha iluminado el sol, esta cumbre del arte visigótico español, situada en la localidad zamorana de El Campillo, estrena instalación eléctrica con 13 luminarias de luz led unidas al suelo y que se asemejan a cirios. Estas lámparas se han disimulado detrás de las columnas, en las naves laterales y el altar y recrean el recogimiento con que fue erigida esta obra en torno al 673.
"La nueva iluminación alumbra, con solo 91 vatios, zonas estratégicas del templo de forma tamizada y cálida", señala en una de las naves laterales el arquitecto Jesús Castillo, de la Fundación Santa María la Real, entidad que promueve la recuperación del patrimonio artístico y ha acometido las obras. Además, los cristales de las ventanas se han sustituido por láminas de alabastro que irradian la luz misteriosa y difusa que había en la antigüedad. "Entonces, se colocaban finas pieles de animal para dejar pasar la claridad pero no la lluvia", añade antes de explicar que "en algún momento hubo instalación eléctrica, pero se retiró rápidamente porque rompía el ambiente intimista, no quedaba bien". 
La intervención en este monumento nacional desde 1912 ha incluido la construcción a unos metros de un centro para informar a los turistas, que en breve pagarán un euro por persona para el  mantenimiento del templo. Este nuevo espacio está soterrado "porque se ha querido que no rivalice con la iglesia", dice Castillo. El centro de interpretación acabará con la imagen del vecino abrigado dentro de la iglesia, encargado de abrirla a los visitantes. Desde finales de noviembre, con la inauguración, esa persona estará en el punto de información, ayudado por paneles y folletos.
"En San Pedro de la Nave nos encontramos con bastantes problemas de humedad, provenientes sobre todo del suelo porque había un encintado de losas de hormigón y piedra enterrado alrededor de la iglesia, lo que impedía la evaporación. Esto se realizó en una rehabilitación de 1976 para paliar un problema que al final incrementó". Además, cuando llovía, la iglesia era como un embudo. "Ahora hay un nuevo drenaje bajo el terreno que recoge y desvía el agua".
La iglesia, durante el desmonte para su traslado en 1930. / ARCHIVO FOTOGRÁFICO DE IBERDROLA
Las humedades también se notaban en el techo: "Las vacas podían pastar en el tejado, había una cuarta de hierba", cuenta Braulio Prieto Macías, alcalde de El Campillo, pueblo a 20 kilómetros de Zamora y en el que viven unas 40 personas. "En las cubiertas se generaba condensación, así que se han hecho unas nuevas, ventiladas, que dejan circular el aire", agrega Castillo. En el interior se han instalado ocho sensores para vigilar la temperatura y la humedad.
La Junta de Castilla y León ha pagado dos tercios de los 600.000 euros que ha costado este proyecto, el resto lo ha aportado laFundación Iberdrola, mientras que la Fundación Santa María la Real ha puesto la tecnología para remozar un monumento conocido fuera de España, como bien sabe su párroco, Luis Santamaría. "Vienen de otros países, por ejemplo EE UU, para celebrar misas y peregrinaciones, y en dos ocasiones han acudido parroquias de Rusia. Para ellos es especial porque es un templo anterior a la separación entre ortodoxos y el resto de católicos".
"Las vacas podían pastar en el tejado, había una cuarta de hierba por la humedad", dice el alcalde de El Campillo
Es fácil imaginar que esta iglesia que ahora ve la luz ha vivido de todo. Castillo rememora que se levantó gracias a un noble, pero la construcción se paró por unos litigios de este con el rey visigodo Wamba, que llevó la corona entre 672 y 680. Fueron los herederos de aquel personaje ilustre quienes reanudaron los trabajos trayendo maestros de Toledo. "Por eso se aprecian dos estilos y hay influencia bizantina", apunta Castillo. Aunque en el siglo X se vino abajo, quizás el momento más delicado llegó a mediados de los años veinte del pasado siglo, cuando la entonces compañía Saltos del Duero proyectó una presa en el río Esla. Era necesario anegar varios pequeños pueblos, entre ellos San Pedro de la Nave, donde estaba el templo. Tras un intenso debate entre políticos e ingenieros sobre qué hacer con la iglesia, el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes obligó a la hidroeléctrica, mediante un real decreto en 1926, a costear el traslado piedra a piedra del monumento a su nuevo hogar, aún por decidir.
El Archivo Histórico de Iberdrola —sucesora de Saltos del Duero— atesora en su sede de Muelas del Pan (Zamora) un entretenidísimo informe titulado Edificios urbanos que se inundan, del 1 de marzo de 1930 —meses antes del traslado—, escrito por Vicente Machimbarrena, ingeniero de Caminos de la compañía. "Machimbarrena cuenta que entre las diversas opciones se pensó incluso en transportar la iglesia en una balsa gigantesca por el río hasta su definitiva ubicación. Llegaron a calcular el peso del edificio, unas 300 toneladas", explica la directora del archivo, Yolanda Diego Martín. Al final, el empeño del director general de Bellas Artes, Manuel Gómez Moreno, y el buen hacer del arquitecto del Tesoro Artístico Nacional, Alejandro Ferrant, consiguieron trasplantar la iglesia sana y salva un par de kilómetros, hasta El Campillo.
Cae la noche y un pequeño mando a distancia apaga las nuevas luminarias. Mañana da igual que luzca el sol o pintee con un cielo oscuro. La luz artificial permitirá disfrutar del ornamento interior: cruces, flores, círculos, aves que picotean racimos, un calendario... Y hasta un alquerque —un juego parecido a las tres en raya— que grabaron en la piedra los artistas de San Pedro de la Nave.

Un traslado piedra a piedra en carros

El reto de trasladar en 1930 piedra a piedra San Pedro de la Nave por la construcción de una presa suscitó polémica debido a las dudas de que se llegase a buen puerto. Testimonio de aquella hazaña son las cartas que se cruzaron el director general de Bellas Artes, Manuel Gómez Moreno, defensor de que el templo no acabara bajo las aguas del embalse, y el ingeniero jefe de obras de Saltos del Duero, Ricardo Rubio. "Le agradecería que diese órdenes para que unos obreros hagan zanjas a todo el rededor de la iglesia […] hasta descubrir el cimiento del edificio", le pide Gómez el 31 de julio de 1930. El 13 de agosto Rubio le dice: "De medios de transporte no hemos decidido nada hasta conocer la nueva ubicación […]. Es fácil ponerlo en condiciones de buen tránsito para carros, los cuales convenientemente almohadillados quedarán en condiciones de transportar los materiales sin que reciban daño". El 27 de ese mes, Rubio escribe que "el edificio está en condiciones de que se comience a desmontar".
Sin embargo, las obras se retrasan, a tenor de una carta manuscrita de Gómez de principios de octubre: "Estoy muy disgustado […] apenas se adelanta, las órdenes no se cursan ni las promesas se cumplen. Estamos en otoño y puede de un día a otro hacerse imposible la permanencia allí. Entonces habría que dejarlo para el verano siguiente". Las quejas surten efecto y a finales de mes Rubio le informa: "Se ha desmontado una tercera parte del edificio […] puede confiarse en que la obra estará terminada antes de finalizar el verano próximo".

miércoles, 5 de noviembre de 2014

La depresión


                                                                           LA DEPRESIÓN 

Depresión y Suicidio    Introducción La mayoría de las personas sufren de depresión en algún momento en su vida. Hay varios grados de depresión: Pude ser desde un problema leve hasta una enfermedad que amenaza la vida: La depresión es curable. A muchas personas el tratamiento les puede cambiar la vida por completo Ciencia médica está entendiendo cada vez mejor la depresión: La mayoría de los casos serios de depresión se deben a un desequilibrio de las sustancias químicas (neutrotransmisores) en el cerebro. Hay muchas cosas que pueden provocar dicho desequilibrio. * Perdida de un ser querido o de algo que se estime mucho. * Tensión crónica o un evento que cause mucha tensión * Enfermedad grave * Reacciones a medicinas * Alcoholismo, abuso de drogas, demencia (locura) y otros problemas de salud mental. * La falta de luz ida durante el invierno puede causarles a algunas personas un tipo de depresión llamada "depresión de invierno". Algunas personas, por herencia, corren un mayor riesgo de padecer de desequilibrios químicos en el cerebro, Por fortuna, hay tratamientos efectivos para estas y otras personas que pueden sufrir depresión. Todo el mundo se puede sentir triste de vez en cuando. Para decidir qué hacer, quizás le ayude a entender que tan profunda esta su tristeza El estar triste no siempre quiere decir que usted vaya a tener depresión muy fuerte. Las malas noticias y las decepciones pueden hacer que usted se ponga triste, quizás por varios días. Esto es normal, siempre y cuando la tristeza no se vuelva permanente. El pesar y la pena también pueden causar tristeza normal.   Depresión La sensación de sentirse triste, decaído emocionalmente, y perder interés en las cosas que antes disfrutaba es lo que se llama depresión. Se debe saber que la depresión es una enfermedad como puede ser la diabetes o la artritis, y no es solo una sensación de tristeza o de desánimo. Esta enfermedad progresa cada día afectando sus pensamientos, sentimientos, salud física, y su forma de comportarse. La depresión no es culpa de la persona que la padece, como tampoco es una debilidad de la personalidad. Es una enfermedad médica que es muy frecuente y puede afectar a cualquier persona. Todos hemos experimentado estados de ánimo que implican depresión o alegría en algún momento de nuestras vidas. La pérdida de un trabajo o la muerte de un ser amado pueden dar por resultado depresión. La depresión es una de las condiciones diagnosticadas en forma más común entre los pacientes hospitalizados por trastornos mentales y también es bastante frecuente en la población en general. La depresión no respeta posición socioeconómica, logros educativos o cualidades personales; puede afligir a ricos o pobres, a personas con éxito o fracasados, a los muy educados o a los analfabetos. La depresión es mucho más común entre las mujeres que entre los hombres. Sin importar la región del mundo, raza, etnicidad y clase social, las mujeres tienen casi el doble de probabilidad de sufrir depresión que los hombres. Las mujeres tienden a amplificar sus estados de ánimo depresivos y los hombres encuentran medios de minimizar la misma. El problema central de la depresión, en el mundo contemporáneo, no solo se funda en la extensión creciente del fenómeno, principalmente en las últimas décadas, ni en el reconocimiento de que " la depresión es el síntoma universal de la psicopatología y la clínica psiquiátrica", a tal punto que la nuestra ha sido llamada la "era de la depresión". Se debe unir a lo anterior varios factores, relacionados entre sí, al crecimiento de su perfil sintomatológico, a sus nuevas modos expresivos cada vez más detectados por la clínica; al crecimiento de los métodos terapéuticos, biodinámicas, y psicodinámicos a nuestro alcance; a la mundialización del proceso perceptible y ubicable en múltiples formas clínicas en todas las culturas que pueblan el orbe. En los tiempos actuales la depresión es un síntoma psíquico muy frecuente relacionado con el tipo de vida que llevamos, nuestras relaciones familiares (problemas con la pareja o los hijos), en el ámbito académico (problemas en la escuela o universidad) o laboral (falta de empleo, remuneración insuficiente, problemas con el jefe) y otros. La misma lleva al que la siente, a la soledad, la pérdida de motivación, el retraso motor y la fatiga. Puede llegar incluso a convertirse en un trastorno psicótico donde el individuo se queda completamente incapacitado para actuar en forma normal en su vida de relación. Las personas deprimidas se consideran desgraciadas, frustradas, humilladas, rechazadas o castigadas. Miran el futuro sin esperanza. Los individuos deprimidos muestran: Una consideración negativa de sí mismo. La persona deprimida muestra una marcada tendencia a considerarse como deficiente, inadecuada e inútil y atribuye sus experiencias desagradables a un defecto físico, moral o mental. Tiende a rechazarse a sí misma, ya que cree que los demás la rechazarán.   Una consideración negativa del mundo. Se siente derrotado socialmente. Considera al mundo como haciéndole enormes exigencias y presentándole obstáculos que se interfieren con el logro de los objetivos de su vida. Una consideración negativa del futuro. Ve el futuro desde una perspectiva negativa y le da vueltas y más vueltas a una serie de expectativas negativas. El deprimido prevé que sus problemas y experiencias comunes continuarán indefinidamente y que se le amontonarán otros mucho peores en su vida. Tienden a deformar sus experiencias, malinterpretan acontecimientos concretos e irrelevantes tomándolos como fracaso, privación o rechazo personal. Exageran o generalizan excesivamente cualquier situación por más sencilla que sea, tienden también a hacer predicciones indiscriminadas y negativas del futuro. Todo siempre va a ir contra sí mismo, acentuando lo negativo hasta casi excluir los hechos positivos. Las personas que padecen de depresión tienen ciertos síntomas característicos que les afectan casi todos los días por lo menos por un período de dos semanas. De estos síntomas los más característicos son: Perder interés en las cosas que antes disfrutaba. Sentirse triste, decaído emocionalmente o cabizbajo. Y se asocian los siguientes síntomas secundarios: Sentir que no tiene energía, cansado, o al contrario, sentirse inquieto y sin poder quedarse tranquilo. Sentir como que no vale nada o sentirse culpable. Que le aumente o disminuya el apetito o el peso. Tener pensamientos sobre la muerte o el suicidio. Tener problemas para concentrarse, pensar, recordar, o tomar decisiones. No poder dormir, o dormir demasiado. Además se asocian otros síntomas de tipo físico o psicológico, como pueden ser: Dolores de cabeza. Dolores generales por todas las partes del cuerpo. Problemas digestivos o gástricos. Problemas sexuales. Sentirse pesimista Sentirse ansioso o preocupado. En la cultura occidental se enfoca el papel de los eventos estresantes y recursos en los trastornos afectivos y luego se plantea la cuestión de los índices de depresión en apariencia más altos entre las mujeres que entre los hombres. Las conceptualizaciones del papel del estrés en la psicopatología en general y en la depresión en particular han propuesto de manera típica que este es uno de los tres factores amplios que es importante considerar: diátesis, estrés y recursos o apoyos sociales. La diátesis se refiere al hecho de que debido a condiciones genéticas o constitucionales o sociales, ciertos individuos pueden tener una predisposición o vulnerabilidad para desarrollar depresión. El estrés puede actuar como un desencadenante para activar esta predisposición, en especial cuando los individuos carecen de recursos para adaptarse al mismo. La depresión es a la psicopatología lo que el catarro a la medicina; nos afecta a todos, pero en mayor medida a las mujeres (la proporción es de 3 mujeres por cada hombre) aunque la mayor incidencia de suicidios consumados corresponde a los varones. El índice es mayor en mujeres casadas que en solteras. Se ha demostrado que las mujeres reaccionan de forma más ansiosa que los hombres frente a las situaciones conflictivas de la vida. Mujer deprimida percibe a menudo fuertes sentimientos de aversión hacia sí misma; se siente inútil y culpable de sus insuficiencias. Pueden comenzar a producirse ataques de llanto, pérdida de peso e insomnio. La comida no sabe bien, el sexo no resulta excitante y se pierde todo el interés por la gente afectivamente ligada a ella. Esta mujer deprimida puede empezar a tener deseos suicidas. A medida que sus intenciones se hacen más serias, las ideas esporádicas se convierten en deseos; preparará incluso un plan y lo pondrá en práctica. Hay pocos trastornos psicológicos que sean tan debilitadores y ninguno que produzca tanto sufrimiento como la depresión grave. Si se puede mejorar la orientación negativa o dicho de otra forma, lo que el individuo se dice a sí mismo de los hechos o pensamientos que le acontecen en el diario vivir, entonces se puede decir que mejora y pasa a tomar la vida de una forma más real, positiva, logrando así un cambio de su conducta tanto para él como con respecto a lo que lo rodea, sean personas o acontecimientos en general. Para ello, lógicamente, se necesita una terapia personalizada. Cuando se ha pasado por varias depresiones y se tienen datos suficientes para pensar que son orgánicas, existe medicación que previene, con distinta eficacia según los casos, la aparición de futuros episodios depresivos. Un modo de vida adecuado puede hacernos más inmunes a la depresión. Cada persona ha de encontrar la forma en que quiere vivir, quizá lo más conveniente sería diversificar los intereses y encontrar un equilibrio entre ellos, considerar los diversos aspectos de nuestra vida como el trabajo, el descanso, la familia, la pareja, los hijos, las amistades, los hobbies, la vida espiritual, y desarrollarlos adecuadamente. La polarización sobre unos aspectos, olvidando los otros, nos hace más vulnerables. El tratamiento ha de ser abordado por profesionales de la salud, psiquiatras o psicólogos, y los métodos son diversos, según los casos. Si estamos ante un episodio agudo de depresión o ante un período de progresivo deterioro, estará indicada la hospitalización. En depresiones graves puede estar indicado el uso de terapia convulsiva. El tratamiento médico con medicación es siempre adecuado, pues alivia un sufrimiento innecesario. En todos los casos, la psicoterapia de apoyo es necesaria, en ella se ayuda al enfermo, en un principio a desahogarse, y posteriormente a identificar y asimilar los eventos de su vivencia, que pueden estar implicados en el desarrollo y mantenimiento de su estado, para mediante el entendimiento, la comprensión, la simulación, aprendizaje el cambio de determinados aspectos de la vida, prevenir futuros episodios. Las personas desarrollan defensas para afrontar y superar las depresiones leves que se originan por las frustraciones cotidianas. Debemos saber que la depresión va más allá de la voluntad; por ello cuando se trate de familiares no se deben poner metas difíciles de alcanzar, tampoco reclamar su conducta, sino asimilar que es el proceso de una enfermedad que rompe con los hábitos. Hay gente que se abraza a la depresión y la hace una forma de vivir; es entonces cuando la familia se separa y quién no conoce la naturaleza de esta patología dice y hace cosas que lastiman al enfermo. No se debe acusar a la persona deprimida de aparentar enfermedades o flojera ni esperar que salga inmediatamente de la depresión. Con el tratamiento adecuado presentará mejoría en un plazo de dos a tres semanas, ya que el tiempo de recuperación en psiquiatría es muy lento. Hay que tener en cuenta que la ansiedad hace a las personas trabajar cuando es funcional; cuando es disfuncional las paraliza y sólo cuando altera sus vidas acuden al médico; aunque con la depresión también se vuelven más sensibles, más receptivos; crecen y entienden más la vida. Para el tratamiento de las depresiones más comunes, las reactivas, se han formulado tres teorías en la psicoterapia conductual. Baja proporción de reforzamiento. La depresión se debe a una baja proporción del reforzamiento positivo seguido de respuestas específicas, bien porque existen pocos acontecimientos reforzadores en el ambiente del paciente y porque éste no suele tener respuestas gratificantes (posiblemente por falta de habilidades sociales). Los síntomas cognitivos y verbales de la depresión son consecuencia de la ausencia de respuestas que crea esta pérdida de reforzamiento. Es decir, el individuo deja de hacer más esfuerzos para obtener los resultados deseados porque los anteriores fracasaron. La terapia se dirige a identificar fuentes potenciales de reforzamiento en el ambiente del paciente y a desarrollar métodos para aumentar su disponibilidad (entrenamiento en habilidades sociales). Pérdida de control: indefensión aprendida. Una persona se deprime cuando cree que su conducta tiene poca o ninguna influencia sobre el resultado de los acontecimientos, es decir, no tiene ningún control. La terapéutica incluye: Cambiar la posibilidad de acontecimientos provocadores de depresión con cambios ambientales. Reevaluar las metas y las normas del paciente para que se vuelva más realista y reducir la posibilidad de que insista en el fracaso (pueden utilizarse varios tipos de terapias cognitivas para ello). Desarrollar expectativas de control, por ejemplo, resaltando la variedad de habilidades sociales y comunicativas relevantes del paciente, aumentando el repertorio de actividades generales de modo que existan más oportunidades de resultados positivos y proporcionar estrategias de autocontrol eficaces. Modificar atributos poco realistas de los fracasos, resaltando las circunstancias que impiden el resultado deseado. Modificar atributos poco realistas de éxito, resaltando las cualidades personales relevantes (fomento de la autoestima). Distorsiones cognitivas. Estado depresivo surge de distorsiones cognitivas basadas en un conjunto de pensamientos negativos respecto a la visión del individuo de sí mismo, del mundo y del futuro. La terapia se dirige a la variedad creciente de actividades del paciente, identificando los pensamientos automáticos que siguen a la percepción de una dificultad, generando pensamientos alternativos (no depresivos) de índole más realista y adaptable, poniendo a prueba la credibilidad de estas alternativas y modificando los supuestos inadaptados que parecen caracterizar los pensamientos automáticos que conducen a las respuestas depresivas. La depresión ha sido subdividida en varias categorías. A continuación se explican algunas de las principales. Trastornos Depresivos Primarios Básicamente los Trastornos Depresivos Primarios se dividen en 2 grandes grupos: Trastorno Depresivo Mayor Distimia Trastorno depresivo mayor. Este se caracteriza por la presencia de uno o más Episodios Depresivos Mayores. El Episodio Depresivo Mayor abarca 5 o más de los siguientes síntomas: Estado de ánimo depresivo la mayor parte del día Disminución importante del interés o de la capacidad para el placer (disfrutar la vida) en todas o casi todas las actividades Pérdida importante de peso (sin haber realizado dieta) o aumento significativo de peso, o disminución o aumento del apetito casi cada día. Insomnio o hipersomnia (sueño durante el día). Agitación o retardación psicomotora Fatiga o pérdida de la energía Sentimientos de inutilidad o de culpa excesivos o inapropiados Disminución de la autoestima y de la confianza en sí mismo Disminución de la capacidad para pensar, tomar decisiones o concentrarse Visión pesimista, poco promisoria o "negra" del futuro Pensamientos recurrentes de muerte, ideación suicida recurrente sin un plan específico o una tentativa de suicidio o un plan específico para suicidarse Estos síntomas persisten por lo menos dos semanas y producen un malestar muy significativo que altera la vida familiar, social, laboral y de otras áreas importantes de la actividad de la persona. Cuando estos episodios depresivos mayores se repiten (Depresión Mayor Recurrente) suele haber por lo menos un intervalo libre de síntomas, de alrededor de dos meses, entre uno y otro. En la forma melancólica de la depresión mayor se incluyen los siguientes síntomas típicos: Falta de reactividad a los estímulos habitualmente placenteros (no se siente mejor, ni siquiera temporalmente, cuando sucede algo bueno) Una cualidad distinta del estado de ánimo depresivo (por Ej.. la depresión se experimenta en forma diferente al tipo de sentimiento que acompaña a la muerte de un ser querido) La depresión es habitualmente mayor en la mañana, mejorando el estado de ánimo al anochecer Despertar precoz (por Ej. 2 horas antes de lo habitual) que suele estar acompañado de angustia El tratamiento del Episodio Depresivo Mayor es fundamentalmente farmacológico acompañado por una psicoterapia de apoyo al paciente y de orientación y psi coeducación a los familiares del mismo respecto a lo que pueden y/o deben realizar para ayudar a la persona que está sufriendo. Suele ser muy difícil para una persona que nunca ha experimentado un episodio depresivo poder entender que se trata. El apoyo afectivo por parte de la familia es de fundamental importancia. En los casos severos, especialmente cuando existe ideación suicida, se podría indicar una internación hospitalaria. Cuando el paciente comienza a recuperarse puede comenzar a trabajarse mediante psicoterapia, ya que durante la fase de duración del Episodio Depresivo Mayor la persona es prácticamente inaccesible a las palabras, es decir, que hablándoles no es posible ayudarlos completamente, ya que el dolor que padecen es demasiado intenso. Incluso algunos pacientes se niegan a hablar o escuchar durante esta fase de esta forma de depresión, sólo quieren "dormir todo el día" o estar a "oscuras y en silencio en su habitación". Cuando un paciente experimenta por primera vez en su vida un Episodio Depresivo Mayor tiene un 50% de probabilidades de padecer otro, si ha experimentado un segundo Episodio Depresivo Mayor tiene un 80% de probabilidades de padecer un tercero. En situaciones como éstas se habla de Depresión Mayor Recurrente. El tratamiento farmacológico y psicoterapéutico cobra una vital importancia. El mismo tiene como fin: evitar que éstos episodios nunca más se repitan y en el caso de producirse un nuevo Episodio Depresivo Mayor, que éste tenga una duración más corta y una intensidad menor. El trastorno depresivo mayor, tanto en adolescentes como en adultos, es dos veces más frecuente en mujeres que en varones. En la edad prepuberal los niños las niñas están afectados en la misma proporción. Tanto en varones como en mujeres las tasas son más altas en el grupo de edades comprendidas entre los 25 y los 44 años, mientras que tanto en hombres como en mujeres las tasas más bajas se dan en las personas de más de 65 años. Los estudios del trastorno depresivo mayor han indicado un amplio intervalo de valores para la proporción de la población adulta que padece el trastorno. El trastorno depresivo mayor puede empezar a cualquier edad, y la edad promedio de inicio es alrededor de los 35 años. Los datos epidemiológicos sugieren que la edad de inicio está disminuyendo entre las personas nacidas más recientemente. El curso del trastorno depresivo mayor, recurrente, es variable. Algunas personas tienen episodios aislados separados por muchos años sin síntomas depresivos, en tanto que otras tienen episodios agrupados, e incluso otras tienen episodios cada vez más frecuentes a medida que se hacen mayores. Algunos datos sugieren que, en general, los períodos entre cada episodio duran más en las fases tempranas del curso del trastorno. El número de episodios previos es predictor de las probabilidades de presentar un episodio depresivo mayor posterior. Los episodios depresivos mayores pueden desaparecer completamente (aproximadamente en dos terceras partes de los casos) y no hacerlo o hacerlo sólo parcialmente (en aproximadamente un tercio de los casos). Los sujetos que presentan sólo una remisión parcial tienen más probabilidades de presentar otros episodios y de continuar con el patrón de recuperación parcial ínter episódica. Por tanto, las especificaciones de curso, con recuperación ínter episódica total sin recuperación ínter episódica total, pueden tener valor pronóstico. Algunos sujetos presentan un trastorno distímico previo al inicio del trastorno depresivo mayor, episodio único. Los estudios de seguimiento del curso natural sugieren que después de 1 año del diagnóstico de un episodio depresivo mayor del 40% de los sujetos presenta aún síntomas que son de la suficiente gravedad como para cumplir los criterios para un episodio depresivo mayor, más o menos el 20% sigue teniendo algunos síntomas que ya no cumplen los criterios completos para un episodio depresivo mayor y un 40% no presenta trastorno del estado de ánimo. La gravedad del episodio depresivo mayor inicial parece ser predictora de la persistencia del trastorno. También las enfermedades médicas son un factor de riesgo para episodios más persistentes. A menudo, los episodios de trastorno depresivo mayor se producen después de un estrés psicosocial grave, como la muerte de un ser querido o el divorcio. Algunos estudios sugieren que los acontecimientos psicosociales (estresores) desempeñan un papel importante en la precipitación del primer o el segundo episodios posteriores. Las enfermedades médicas crónicas y la dependencia de sustancias (especialmente la dependencia de alcohol o cocaína) pueden contribuir al inicio o la exacerbación del trastorno depresivo mayor. El trastorno depresivo mayor es 1,5-3 veces más frecuente en los familiares biológicos de primer grado de las personas con este trastorno que en la población general. Hay pruebas de un mayor riesgo de dependencia del alcohol en familiares biológicos de primer grado adultos y puede haber un aumento de la incidencia de trastorno por déficit de atención con hiperactividad en los hijos de adultos con este trastorno. Distimia. La distimia presenta síntomas similares a la depresión mayor, pero se diferencian entre sí respecto a: Tipo de evolución: el estado de ánimo depresivo es crónico (no presenta intervalos libres de síntomas o mejorías significativas) y dura por lo menos 2 años. Severidad de los síntomas: los mismos suelen ser leves o moderados, sin una alteración significativa de las relaciones familiares, sociales y laborales del individuo. El tratamiento de la Distimia (o Neurosis Depresiva) es fundamentalmente psicoterapéutico. Aunque cuando el Trastorno Distímico dificulta la vida de relación del individuo (con los familiares y amigos) o el rendimiento laboral o académico, los fármacos antidepresivos pueden llegar a ser de gran ayuda para que el individuo recupere a corto plazo un nivel de bienestar que no lo discapacite para desempeñarse en su vida afectiva, social y laboral. En los niños el trastorno distímico parece presentarse por igual en ambos sexos y provoca frecuentemente un deterioro del rendimiento escolar y de la interacción social. En general, los niños y adolescentes con un trastorno distímico están irritables e inestables, además de tristes. Tienen una baja autoestima y escasas habilidades sociales, y son pesimistas. En los adultos las mujeres son dos o tres veces más propensas que los varones a presentar un trastorno distímico. Frecuentemente, el trastorno distímico tiene un inicio temprano e insidioso (por Ej., en la niñez, adolescencia o al principio de la edad adulta), así como un curso crónico. Habitualmente, en el marco clínico, los sujetos con trastorno distímico presentan un trastorno depresivo mayor superpuesto, que suele ser la razón por la que buscan tratamiento. Si el trastorno distímico precede al inicio del trastorno depresivo mayor, es menos probable que se produzca una recuperación completa espontánea entre los episodios depresivos mayores y hay más probabilidades de presentar más episodios posteriores. El trastorno distímico es más frecuente entre los familiares biológicos de primer grado de las personas con trastorno depresivo mayor que entre la población general. Trastornos Depresivos Secundarios Los trastornos depresivos secundarios comprenden: Depresión debida a sustancias Depresión debida a condición o enfermedad médica Depresión secundaria a otro Trastorno Mental Duelo Los síntomas son similares a los de los Trastornos primarios del estado de ánimo (Depresión mayor, Distimia y Trastornos bipolares). Depresión debida a sustancias. Las causas más comunes son: Algunas píldoras anticonceptivas Ciertos analgésicos Ciertos antibacterianos Ciertos antihipertensivos Ciertas hormonas esteroides Cocaína Anfetaminas Alcohol en altas dosis Depresión debida a enfermedad o condición médica. Las causas más comunes son: Posparto Alteraciones hormonales (especialmente el hipotiroidismo) Alteraciones neurológicas (por Ej. accidentes cerebro vasculares, demencias, epilepsias) Infecciones (por Ej. SIDA, mononucleosis) Cáncer (especialmente de páncreas) Anemia Déficit de vitaminas. Depresión secundaria a otro trastorno mental. Trastorno de pánico Trastorno obsesivo-compulsivo Trastorno por estrés postraumático Trastornos psicóticos Fase de agotamiento del Estrés Duelo. Ocurre como una reacción normal ante la muerte de un ser querido. Se piensa que este duelo intenso tiene una función psicológica positiva al ayudar a las personas a adaptarse. Sin embargo, un periodo de duelo prolongado en exceso acompañado de preocupación por sentimientos de inutilidad, deterioro marcado del funcionamiento y retardo psicomotor grave, pueden indicar un trastorno afectivo importante. Las culturas varían en duración normal del duelo, pero la depresión grave, incapacitante, rara vez continua después de los primeros tres meses. Depresión en la Infancia y en la Adolescencia La historia de la depresión infantil ha atravesado diferentes etapas. De ser intensamente cuestionada o negada, a ser considerada una de las más frecuentes causas de consulta psicopediátrica. La depresión infantil posee algunas características similares a la depresión en el adulto, aunque con síntomas acompañantes peculiares. Cualquier trastorno emocional que se manifieste a través de síntomas en la conducta o en los aprendizajes, puede ser debido a una depresión. Cualquier cambio de conducta, a peor, en un niño, puede ser un índice de depresión. La depresión infantil, al igual que la de los adultos, responde bien a la combinación de dos tipos de tratamiento: Acción psicoterápica, preferentemente cognitiva, que debe extenderse al entorno familiar. Tratamiento farmacológico con psicofármacos antidepresivos (AD). En toda depresión hay factores bioquímicos. También en toda depresión hay factores psicológicos, y de ahí que la combinación de terapéuticas que aborden ambos factores sean lo más eficaz.   Suicidio La mayor parte de los que tienen ideas suicidas están, además, deprimidos. Los dos principales motivos por los que una persona se deprime son, en primer lugar, la pérdida del control sobre su situación vital y sus emociones y, en segundo lugar, la pérdida de toda visión positiva del futuro (desesperación). Ante la depresión y las ideas suicidas que de ella derivan sólo puede resultar eficaz una terapia que ayude a recuperar el control y la esperanza. La depresión hace que la visión del mundo circundante se estreche hasta tal punto que se llegue a distorsionar la realidad. Los individuos se fijan únicamente en los aspectos negativos de la vida, y los positivos los pasan de largo como si no tuvieran importancia alguna o, sencillamente, no existieran. Rechazan por estúpidas todas las opciones que se les ofrecen para resolver su problema, hasta que parece que no hay solución posible. Interiorizan una tristeza persistente y angustiosa que, como la muerte súbita del padre o de la madre, produce un dolor que dura semanas, meses e incluso años. Empiezan a creer que nada los puede aliviar y que su dolor no va a acabarse nunca. ¡Puede que la única solución sea la muerte! El suicidio no soluciona nada, lo único que hace es adelantar el final sin haber encontrado la solución. No se puede decir que el suicidio sea una opción, ya que "opción" quiere decir "posibilidad de optar o elegir", y el suicido nos arrebata para siempre lo uno y lo otro. La muerte es un acontecimiento irreversible que, no sólo no elimina el dolor, sino que lo transmite a quienes nos rodean. También transmiten su dolor las personas que viven en la más absoluta soledad y se quitan la vida. Se lo transmiten a aquellos miembros de la sociedad a quienes les importa y les preocupa. Algunas personas pueden ser genéticamente propensas a la depresión, padecer un desequilibrio químico, o haber pasado muchas desgracias a lo largo de su vida: algo que, en suma, les conduce a la depresión. Hay personas que "llaman a la depresión a gritos": son las que cultivan procesos de pensamiento cognitivo irreales y aspiran en la vida a objetivos inalcanzables. Sea cual sea la causa de la depresión, cualquier persona puede verse asaltada por intensas ideas de suicidio cuando el futuro se muestra desesperanzador. No hay ninguna clase o tipo específico de persona que pueda tener la seguridad de no albergar jamás pensamientos suicidas. Los médicos, los terapeutas y los adolescentes ocupan los primeros puestos en las estadísticas de suicidios consumados; si bien parece que en personas con firmes convicciones religiosas es más infrecuente el intento de suicidio. La enfermedad psiquiátrica con más riesgo de suicidio es la depresión. Los momentos de la enfermedad con más riesgo son cuando disminuye la inhibición y la melancolía (empiezan a mejorar) o cuando se inicia la depresión. Los tres síntomas de la depresión relacionados con el suicidio son: Aumento del insomnio Aumento del abandono del cuidado personal Aumento del deterioro cognitivo Existen varias opiniones sobre la significación de los síntomas psiquiátricos en el paciente suicida. Los intentos de suicidio presentan una condición depresiva que es fácil de reconocer. Los depresivos endógenos corren mayor riesgo que los depresivos reactivos, los intentos de suicidio son impulsivos, pueden decidirse una hora antes. Los intentos de suicidio son especialmente comunes entre las mujeres menores de 35 años (más entre 15 y 24 años), los hombres lo hacen en edad más avanzada. Por clases sociales es más común en las más bajas, pero más efectivo entre las clases altas y grupos profesionales de alto estatus económico. Factores asociados al riesgo de suicidio: Mujeres menores de 35 años, hombres mayores de 40 Separación, divorcio o muerte del cónyuge Pérdida inminente de un ser querido La soledad y el aislamiento social Problemas económicos, paro reciente o jubilación Mala salud Ocupación de alto estatus Depresión (sobre todo endógena) Enfermedad terminal Problemas con alcohol y/o drogas Anteriores intentos de suicidio Historia previa de trastornos afectivos Historia familiar de trastornos afectivos, suicidio, alcoholismo Indicios suicidas (avisos o conversaciones suicidas) Preparativos (hacer testamento, seguros, nota suicida) En general los pacientes suicidas están dispuestos a hablar de sus intenciones y para algunos la necesidad de desahogarse con alguien que les toma en serio es terapéuticamente positivo. Cuando existe la posibilidad de suicidio se le debe animar a que hable de ello y procurar emplear tiempo en el futuro para seguir hablando del tema con lo cual se puede facilitar el ingreso temporal en una unidad psiquiátrica y/o proporcionar la ayuda necesaria para atenuar la circunstancias que provocan el intento suicida. El Suicidio en los Adolescentes Los adolescentes experimentan fuertes sentimientos de estrés, confusión, dudas sobre sí mismos, presión para lograr éxito, inquietudes financieras y otros miedos mientras van creciendo. Para algunos adolescentes, el divorcio, la formación de una nueva familia con padrastros y hermanastros, o las mudanzas a otras nuevas comunidades pueden perturbarlos e intensificarles las dudas acerca de sí mismos. En algunos casos, el suicidio aparenta ser una "solución." La depresión y las tendencias suicidas son desórdenes mentales que se pueden tratar. Hay que reconocer y diagnosticar la presencia de esas condiciones tanto en niños como en adolescentes y se debe desarrollar un plan de tratamiento. Cuando los padres sospechan que el niño o el joven puede tener un problema serio, un examen psiquiátrico puede ser de gran ayuda. Muchos de los síntomas de las tendencias suicidas son similares a los de la depresión. Los padres deben de estar conscientes de las siguientes señales que pueden indicar que el adolescente está contemplando el suicidio. Los psiquiatras de niños y adolescentes recomiendan que si el joven presenta uno o más de estos síntomas, los padres tienen que hablar con su hijo sobre su preocupación y deben buscar ayuda profesional si los síntomas persisten. Cambios en los hábitos de dormir y de comer. Retraimiento de sus amigos, de su familia o de sus actividades habituales. Actuaciones violentas, comportamiento rebelde o el escaparse de la casa. Uso de drogas o del alcohol. Abandono poco usual en su apariencia personal. Cambios pronunciados en su personalidad. Aburrimiento persistente, dificultad para concentrarse, o deterioro en la calidad de su trabajo escolar. Quejas frecuentes de dolores físicos tales como los dolores de cabeza, de estómago y fatiga, que están por lo general asociados con el estado emocional del joven. Pérdida de interés en sus pasatiempos y otras distracciones. Poca tolerancia de los elogios o los premios. El adolescente que está contemplando el suicidio también puede: Quejarse de ser "malo" o de sentirse "abominable." Lanzar indirectas como: "no les seguiré siendo un problema", "nada me importa", "para qué molestarse" o "no te veré otra vez." Poner en orden sus asuntos; por ejemplo, regalar sus posesiones favoritas, limpiar su cuarto, botar papeles o cosas importantes, etc. Ponerse muy contento después de un período de depresión. Si el niño o adolescente dice, "Yo me quiero matar" o "Yo me voy a suicidar", se debe tomar muy en serio y llevarlo a un psiquiatra de niños y adolescentes o a otro médico para que evalúe la situación. A la gente no le gusta hablar de la muerte. Sin embargo, puede ser muy útil el preguntarle al joven si está deprimido o pensando en el suicidio. Esto no ha de "ponerle ideas en la cabeza"; por el contrario, esto le indicará que hay alguien que se preocupa por él y que le da la oportunidad de hablar acerca de sus problemas. Con la ayuda de la familia y con tratamiento profesional, los niños y adolescentes con tendencias suicidas se pueden recuperar y regresar a un camino más saludable de desarrollo. Mencionan la diferencia de su ocurrencia en las depresiones reactivas moderadas, de nivel neurótico y las más profundas de categoría psicótica. Por supuesto, en estas últimas el riesgo es mucho mayor. En aquellos cuadros depresivos asociados a una manifiesta histeria, en pleno período de estado, hay anuncios e intentos suicidas. Pero, hay casi siempre "anuncios más o menos melodramáticos". El hecho suele producirse, efectivamente, ante un auditorio. Por lo general, no es serio, es decir, el recurso no es idóneo para lograr la muerte. No se arroja al vacío, ni se dispara un tiro, ni piensa en tirarse a las vías. Se elige el corte en el antebrazo (cortarse las venas), tomar fármacos comunes, etc. El objeto es llamar la atención, con alto contenido histriónico, y consecutivo a situaciones conflictivas explosivas. Es un intento "utilitario" en el sentido de conseguir algún objetivo en el entorno. En cambio los intentos suicidas del deprimido severo, son serios. Suele planearse, generalmente en cierto secreto y el cuidado que pone en su ejecución hace que casi siempre culmine en muerte. En su comienzo, el sujeto suele manifestar a quienes le rodean que "es mejor terminar con todo, así no se puede vivir, esto no tiene arreglo, es mejor desaparecer". Es decir explicita su idea autodestructiva. Pero hasta aquí hay ambivalencia: se piensa en el suicidio, pero se resiste a la idea. Sin embargo, el riesgo aumenta, cuando el individuo parece tranquilizarse. Como antes dijimos, cesa la ambivalencia, desaparece la disyuntiva y la lucha interior; generalmente la resolución ha sido tomada y ahora se elabora la ejecución del acto. Se puede expresar que la resolución suicida es, esencialmente un elemento de la esfera afectiva (en este caso con depresión). Por lo tanto, el nivel cultural del sujeto, las apelaciones a su alta capacidad de razonamiento, no tienen sentido. Tampoco debe confiarse, en absoluto, en que la psicoterapia, en esa situación, pueda brindar resultados y en todo caso, implica un riesgo tan alto que no puede ser asumido. La idea suicida no es un razonamiento, sino un sentimiento. Por ello el deprimido grave con alta tendencia suicida debe ser internado con la misma urgencia de un abdomen agudo. En caso de una situación álgida (riesgo de suicidio, ansiedad, componente psicótico, etc.) la psicoterapia profunda no tiene cabida. Más aún, se insiste en que la exploración del inconsciente y la psicoterapia introspectiva están contraindicadas formalmente. El análisis de motivaciones inconscientes puede producir en el paciente desasosiego y angustia al descubrir elementos negativos de su historia vital, agranda el cuadro. No es este el momento, en el cual, más adelante, ya mejorado el paciente, podrá ser considerado ese tratamiento. La aproximación psicoterápica, en ese momento álgido, debe ser de apoyo, y así debe continuar hasta cesado el cuadro. Se debe insistir en luchar contra las ideas de culpa, ruina, indignidad, pesimismo. Es preciso desvalorizar estos sentimientos, quitarles vigor, minimizándolos. Presentar su porvenir aceptable es imprescindible. Buena técnica es pedirle al paciente un plazo: que permita su tratamiento durante alrededor de 2 meses exponiéndole la seguridad de su curación. Aquí el médico debe ser seguro, asertivo, concluyente. El deprimido es escéptico respecto a su curación y señala su convicción de un destino ominoso, pero cierto es también que la seguridad, la tranquilidad y la palabra firme del médico y la autoridad que se desprende de él causan efecto. En el fondo él necesita ser consolado. También es importante explicar al paciente que tendrá molestias con la medicación; pero esto suele ser positivo, puesto que el individuo lo relaciona con la potencia de la droga, y la energía del tratamiento, lo cual asoma una esperanza. Se le debe decir, concretamente, que no tendrá deterioro al salir de su enfermedad, que ésta no afecta "al intelecto", sino a la afectividad. Debe insistirse, una y otra vez, en que la esperanza existe, que es razonable y segura, visto el tratamiento que habrá de hacerse y que él comprobará pronto cuan infundadas son sus ideas depresivas. Mientras más grave el cuadro, menos efectivo será este tratamiento psicoterápico y se puede llegar a casos en que nuestra las palabras "resbalan" en el paciente; si así ocurre, habrá llegado también el momento de la internación. Finalmente, por lo tanto, el tratamiento de elección en la depresión severa es: Si el tratamiento farmacológico (aún cambiando o combinando fármacos) se muestra ineficaz durante un lapso prudencial, efectuar electroshock (siempre en ambiente sanatorial). Aspectos médico legales La depresión, mientras se mantenga en el ámbito neurótico, no condiciona imputabilidad penal, ni irresponsabilidad. El individuo sigue con clara discriminación de la realidad, aunque la vea de manera penosa y pesimista. Si el cuadro se agrava y aparece riesgo de suicidio, clínicamente evaluado, corresponderá la internación, aún en contra de la opinión del enfermo, ya que es, como se ha dicho, el mejor y a veces, único resguardo posible. Si la enfermedad configura ya un cuadro psicótico, con delirio, ideas patológicas de influencia, el paciente es entonces un alienado, y como tal irresponsable. Pero, como el síndrome depresivo es, en general de buen pronóstico, y aquí en tiempo relativamente breve, la intervención judicial es excepcional, lo cual constituye, desde ya un elemento positivo para el conocimiento del paciente. No es necesaria en absoluto autorización judicial para el tratamiento, aún intenso, del enfermo. Ni para la realización tampoco de electroshock. Sí correspondería, en cambio, que la familia se encuentre perfectamente informada, y autorice, desde ya, la terapia instituida.   FUENTE  

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sábado, 25 de octubre de 2014

La escuela en el 2030

   (Artículo aparecido en El Mundo educación del 21-10-2014)

MADRID
Los sistemas educativos de todo el mundo sufrirán grandes modificaciones de aquí a 2030 propiciados por la revolución tecnológica. En los próximos 15 años, internet va a convertir los colegios en "entornos interactivos" que pondrán patas arriba las formas tradicionales de aprendizaje y cambiarán la manera de ser de docentes, padres y estudiantes.
En la escuela del futuro, las clases magistrales desaparecerán y el profesor ya no ejercerá sólo como transmisor de conocimientos, sino que tendrá como principal misión guiar al alumno a través de su propio proceso de aprendizaje. El currículo estará personalizado a la medida de las necesidades de cada estudiante y se valorarán las habilidades personales y prácticas más que los contenidos académicos. Internet será la principal fuente del saber, incluso más que el colegio, y el inglés se consolidará como la lengua global de la enseñanza. La educación será más cara y durará toda la vida.
A estas conclusiones han llegado los 645 expertos internacionales entrevistados para una encuesta, a la que ha tenido acceso EL MUNDO, que define cómo será la escuela en 2030. El informe ha sido realizado por la Cumbre Mundial para la Innovación en Educación (Wise, en inglés), un think tank formado por 15.000 sabios y promovido por la Fundación Qatar que del 4 al 6 de noviembre se reunirá en Doha para debatir algunas de estas cuestiones.
El trabajo –en el que han participado, entre otros, el lingüista Noam Chomsky; la ex primer ministra australiana Julia Gillard, o el profesor Sugata Mitra– señala que "las escuelas se convertirán en redes" donde los alumnos interactuarán entre ellos y con el profesor de forma que se produzca un "aprendizaje colaborativo".
Este periódico ha preguntado a varios expertos españoles sobre las cuestiones que aborda el estudio, adaptadas a la realidad de nuestro país, así como otras transformaciones en los horarios, las relaciones entre los alumnos, la jerarquía del profesor, las nuevas asignaturas, los deberes o el diseño del aula:
LOS PROFESORES. Siete de cada 10 entrevistados piensan que el rol de los docentes será guiar al estudiante por su propia vía de conocimiento. Serán facilitadores y orientadores, más que transmisores del saber. Hasta hace muy poco, eran la única fuente de información disponible, pero internet lo ha acaparado todo y los alumnos pueden encontrar en la Red buena parte de lo que se explica en clase. De hecho, el 43% de los sondeados sostiene que los contenidos online serán la principal fuente de conocimiento en 2030, incluso por encima del colegio (29%), del entorno del alumnado (13%) o de las instituciones culturales (3%).
"El papel de los profesores va a ser aún más relevante. Van a tener que mostrar a los alumnos que hay que ser críticos con la información, que no todo lo que encuentran en internet es correcto, que deben seleccionar y acudir a las fuentes más fiables", dice Ismael Sanz, director del Instituto Nacional de Evaluación Educativa, dependiente del Ministerio de Educación.
Sanz cree que se consolidarán metodologías como el flipped classroom, que consiste en que los chicos preparan por su cuenta las clases y hacen una exposición en el aula, mientras que el profesor realiza una labor de acompañamiento. "Este sistema permitirá que una parte del trabajo se haga en casa y que cada alumno siga su ritmo".
"La clase magistral parece obsoleta. No tiene sentido contar un rollo a 250 estudiantes que no pueden intervenir si se les puede dar algo grabado. Pero, por otro lado, mucho de esto se podía hacer ya y no ha pasado. Quizá hay algo que no entendemos bien", reflexiona Antonio Cabrales, catedrático de Economía de la University College London y miembro de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea).
LOS ALUMNOS. El perfil del estudiante cambiará en los próximos tres lustros. Será "un alumno con muchas más posibilidades de acceso a fuentes de conocimiento, con una mentalidad más universal y menos localista, protagonista indiscutible de su aprendizaje, un ciudadano global que busca a través del aprendizaje un modo de responder a alguna necesidad del entorno", según lo define Núria Miró, directora del colegio Montserrat de Barcelona y una de los 15.000 expertos que forman parte de Wise. El 83% de los consultados cree que el currículo tendrá más contenidos personalizados a la medida de cada alumno. Esto tendrá consecuencias en la relación jerárquica con el profesor. "Se desdibuja claramente la línea que separa quiénes son los que enseñan y quiénes son los que aprenden", sostiene Miró.
César García, profesor de la Universidad Pública del Estado de Washington, añade que los estudiantes van a ser "más exigentes" en cuanto a sus expectativas educativas. "El alumno se convierte en cliente: invierte un dinero y espera un retorno. Los profesores van a tener que explicar mucho mejor cómo ponen las notas".
¿Cambiarán también los horarios? Los expertos españoles coinciden en que la frontera entre el colegio y el hogar se desdibujará y el aprendizaje no se restringirá a unas horas y a unos lugares concretos. "El email y otras herramientas de comunicación se están extendiendo mucho. Ahora los profesores ya tenemos muchas conversaciones con los alumnos a las 20.00 horas. Esto de que haya clase de 10.00 a 11.50 horas no sé si seguirá", indica García. "Veo más cursos online, y a deshoras. Más estudiantes van a tener que trabajar y no van a poder ir al horario convencional. Veremos escuelas que den clases en verano y los fines de semana".
¿Habrá deberes? "En algún sentido, si hay un cambio, será a que casi todo sean deberes", responde Cabrales. El horario será más libre y habrá más tarea individual. "Más que deberes, hay que suscitar en los alumnos la necesidad de seguir buscando documentación, de informarse, de compartir conocimientos y de despertarles el gusto por la investigación", añade Miró.
Todo esto afectará, sin lugar a dudas, a las relaciones personales entre los alumnos. En opinión de García, "el concepto de pandilla se ha terminado y los niños son ahora más solitarios que antes". "Hace 20 años, los críos pasaban más tiempo en la calle, sin demasiada supervisión. Ahora su vida social es más limitada, están más en casa, conectados online, y tienen agenda. Sus padres les llevan a las 17.00 horas a Ajedrez, a las 18.00 a Inglés... Por eso creo que las relaciones sociales se van a cotizar al alza en la escuela del futuro".
EL CURRÍCULO. El 76% de los encuestados cree que las habilidades personales o prácticas serán más valoradas que los conocimientos académicos. Las llamadas soft skills –como la capacidad de hablar en público, de trabajar en equipo, de adaptarse a los imprevistos...– son cada vez más importantes en el entorno profesional, pero los expertos españoles coinciden en que, por si solas, no suplen una buena preparación académica. "Aprender a aprender está bien, pero primero hay que saber de Matemáticas, Ciencias o Historia. Lo que nos sirve es el conocimiento, porque no se aprende fuera de él", indica Carmen Rodríguez, profesora de Didáctica y Organización Escolar de la Universidad de Málaga. "Se dice que ésta es la generación mejor preparada, pero los universitarios españoles no saben lo que es el Barroco y nunca han leído a Cervantes. Si lo que pretendemos es formar tecnócratas, primarán las habilidades y los conocimientos quedarán reducidos", afirma Felipe de Vicente, presidente de la Asociación Nacional de Catedráticos de Instituto (Ancaba).
Francisco López Rupérez, presidente del Consejo Escolar del Estado, cree, en este sentido, que, a la hora de evaluar, y aunque en el ámbito laboral las certificaciones profesionales adquieran cada vez más valor, "éstas no sustituirán a los títulos académicos, particularmente a los emitidos por instituciones universitarias de prestigio".
EL APRENDIZAJE. El 90% de los encuestados cree que, en este nuevo escenario, el aprendizaje se desarrollará a lo largo de toda la vida del alumno y que no se limitará sólo a la etapa de formación obligatoria (entre los seis y los 16 años) y a la universidad. Esto no significa que la educación vaya a ser gratis. Al revés: el 70% piensa que la Administración pública va a dejar de ser la principal fuente de financiación. Aquí los expertos discrepan con la encuesta y recuerdan que España está ya por encima de la media de la OCDE en el porcentaje de educación privada. "La educación pública tiene un papel clave en la igualdad de oportunidades. No entiendo que vaya a desaparecer en ningún caso", señala Ismael Sanz.
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SALAS DIÁFANAS CON ENCHUFES
La encuesta de Wise no pregunta por ello, pero el diseño de las aulas va a cambiar mucho en los próximos años, según coinciden los expertos españoles consultados. "La arquitectura también educa", recuerda Núria Miró, directora del colegio Montserrat de Barcelona, uno de los primeros en España en poner aulas diáfanas rodeadas de pequeños despachos que los alumnos ocupan para trabajar en pequeños grupos. Las mesas y las sillas tienen ruedas para llevarlas de un lado a otro.
César García, profesor de la Universidad Pública del Estado de Washington, apunta que "ya no tiene sentido que haya una sala de informática con ordenadores, sino habilitar un espacio cómodo con muchos enchufes para cargar las tabletas y poner un buen wifi".
Todo apunta a que buena parte del trabajo se desarrollará entre el alumno e internet y, en este sentido, las grandes bases de datos –el llamado Big Data– serán unas herramientas "muy útiles" para los estudiantes, según opina la mayoría de los consultados para la encuesta Wise.
Eso sí, "se hace imprescindible que las nuevas generaciones aprendan en las aulas a saber interpretar y manipular los datos", recuerda Miró. ¿Las ventajas? "Desarrollar el pensamiento computacional y enseñar programación puede hacerse en el proceso de trabajo de un proyecto en el que, a la vez, se esté aprendiendo Literatura, Historia o Química".
Algunos de los expertos españoles auguran que llegarán nuevas asignaturas para entender todo esto, al estilo de la de Programación y Diseño de webs que ha implantado este curso la Comunidad de Madrid.
El 46% de los encuestados cree que habrá un idioma global para la educación –el Inglés–, frente al 35% que opina que seguirá la lengua vernácula o nacional y el 19% que augura que los alumnos aprenderán en su lengua regional. Francisco López Rupérez, presidente del Consejo Escolar del Estado, sostiene que la lengua materna "seguirá desempeñando un papel relevante como vehículo de aprendizaje; eso sí, en un contexto escolar cada vez más multilingüe, en el que se consolidará el inglés como nueva lingua franca".
"Dudo mucho de que se generalice", objeta Antonio Cabrales, de Fedea, "habrá posiblemente una elite mundial que tendrá un conocimiento del inglés suficiente, pero para una familia de un nivel educativo no muy alto esto tiene costes".
"En España, con las barreras que hay en la contratación, ¿cómo vamos a atraer docentes que puedan impartir todas las clases en inglés?", se pregunta César García.

domingo, 20 de abril de 2014

Atenas . Entre la crisis y los dioses

                                     ATENAS:ENTRE LA CRISIS Y LOS DIOSES
Una de las reglas fundamentales del buen periodista dice que, por tratarse de un recurso elemental y facilón, nunca hay que entrevistar al taxista que te lleva del aeropuerto al hotel, pero como Vassilis, el hombre que conduce por la carretera rumbo a Atenas, es filósofo, considero que esa regla de oro no se aplica y le lanzo una nutrida batería de preguntas. Antes de la crisis Vassilis era profesor en la universidad y ahora, para sobrevivir, no ha tenido más remedio que ponerse detrás del volante. En el trayecto del aeropuerto a la ciudad me cuenta que, en los últimos cinco años, el número de taxis que había en Atenas se ha reducido a la mitad y que él, con mucha frecuencia, da vueltas durante dos o tres horas antes de encontrar un pasajero. “Los atenienses ya no viajan en taxi”, me dice, “se ha convertido en un medio de transporte para turistas y para ricos”.
El taxi baja por una de las colinas que rodean Atenas y la ciudad empieza a brotar por todas partes, abigarrada, caótica, con un tráfico intenso y un humo espeso que me remite inmediatamente a la Ciudad de México. El humo ha ganado densidad durante el invierno porque el precio del gasoil, para echar a andar la calefacción, ha aumentado el 48% y la gente ha tenido que optar por calentar sus casas quemando madera en la chimenea, y esto produce una gruesa nube de esmog que, cuando no sopla el viento, se instala encima de la ciudad y multiplica por tres la concentración en el aire de monóxido de carbono y dióxido de azufre. Mientras el filósofo intenta una maniobra barroca para sacar el taxi del nudo de automóviles en el que hemos quedado atrapados, le pregunto que cuál es su perspectiva de la aguda crisis griega. “Vivimos como si estuviéramos en guerra”, dice, dedicándome una mirada filosófica por el espejo retrovisor, en la que me apoyo para preguntarle que, dentro de esa guerra que él vislumbra, ¿quién es el enemigo? “Los bancos y los ricos”, responde inmediatamente, y en cuanto pregunto si ve alguna solución, y sugiero que quizá un Gobierno de izquierdas, encabezado por Alexis Tsipras, conseguiría un panorama social menos asfixiante, el filósofo remata: “La única salida posible es la revolución”.
Grecia, que en enero asumió la presidencia semestral de la Unión Europea, lleva seis años en recesión, tiene una tasa de paro del 27,4% y 3,8 millones de personas en situación de pobreza o exclusión social. Ha recibido dos rescates, en 2010 y en 2012, la economía se ha contraído un 25% y, aunque el primer ministro, Antonis Samarás, y su Gobierno esperan un crecimiento de entre el 0,6% y el 1,5% durante 2014, se prevé que Grecia necesitará, a más tardar en mayo, una nueva inyección financiera. De los 11 millones de habitantes que tiene el país, más de tres no tienen acceso a la sanidad pública y los que lo tienen se encuentran con hospitales colapsados, sin camas, ni médicos, ni medicamentos suficientes. Debido a la escasez de jeringuillas, que los yonquis ahora tienen que reciclar, más la falta de condones ha aumentado el índice de infectados de VIH un 200% desde 2011, y además la malaria ha regresado a Grecia por primera vez en cuarenta años, porque el Gobierno no tiene recursos para erradicar al mosquito que la transmite. Entre 2007 y 2011 el número de suicidios en Grecia se incrementó el 45%.
El panorama es negro, espeso como la nube de esmog que cubre Atenas. Ante este paisaje apocalíptico, entre los desastrosos datos económicos que dibujan la ruina del país, las declaraciones contradictorias de los políticos y las notas periodísticas sobre la crisis griega que aparecen cada día en los periódicos de todo el mundo, es difícil encontrar un hilo narrativo que nos permita vislumbrar la verdadera dimensión del caos, el tamaño real de la crisis. Un coro de voces y una colección de imágenes nos pueden dar una pista sobre lo que sucede en Atenas, y sobre lo que está por venir, porque después de caminar durante una semana de arriba abajo por la ciudad, queda claro que el canon para medir a Grecia no puede ser exclusivamente el económico, basta husmear por los barrios y los mercadillos de la periferia de Atenas para percibir que la crisis no va simplemente a remitir, sino que va a dar origen a una nueva forma de vida, donde las jerarquías económicas, políticas y sociales van a tener que reajustarse.
La gente ha dejado de protestar; cada quien busca una solución personal a su crisis, dice un verdulero en su puesto del mercado
“La gente ha dejado de protestar, ha entendido que la fase de protesta colectiva está agotada y ahora cada quien busca una solución personal a su crisis”, dice Fedro, que tiene un puesto de verduras en un mercadillo de la periferia de la ciudad, y que, según el día, participa de la economía alternativa que ha despertado con la crisis: el trueque, el préstamo, el intercambio de mercancías o de servicios. En los mercadillos de la ciudad se ven puestos con detergentes o jabones fabricados en un garaje, con naranjas y patatas cultivadas en el jardín, y unas mesas enormes llenas de esa mala yerba que en España se desecha y que en Grecia forma parte de la cocina tradicional. Se venden solo los productos de la temporada y se exhiben tal cual han salido de la tierra, hay pepinos torcidos, naranjas todavía pegadas a su rama, patatas contrahechas, una estética, digamos, natural, que sumada al ciclo de las frutas y las verduras, que también se observa en restaurantes y supermercados, nos pinta un pueblo muy apegado a los ciclos de la tierra, esos que quedaron representados y asentados en la mitología griega y que todavía marcan los hábitos de los atenienses y además, me parece, a la hora de una crisis brutal como la que vive el país, los ciclos de la tierra funcionan como base, como asidero, como principio de normalidad.
La crisis también ha modificado los horarios de los mercadillos, según Delia, que tiene un puesto de recipientes para curar aceitunas y garrafas de plástico para almacenar el vino, la clientela asiste cada vez más tarde, “porque los precios de los productos van disminuyendo conforme se acerca la hora de cerrar”.
Basta caminar unas horas por Atenas, oler las especias, oír la música y los gritos de los comerciantes del zoco, ver los rostros y la manera de conducirse de la gente, para darse cuenta de que la cuna de Occidente está, en realidad, en Oriente.
En los restaurantes y en los bares de Atenas todavía se fuma, la pésima cobertura de la red de telefonía móvil, que hace que los comensales se desentiendan del teléfono, propicia conversaciones en las mesas, que siempre son a gritos y generalmente de política. A bordo de los automóviles el uso del cinturón de seguridad es optativo y en las avenidas los pasos de cebra son meras sugerencias.
La cultura que define a Europa proviene de Grecia, de ahí viene la ciencia, la filosofía, las matemáticas, y no sería raro que al final de esta crisis descubramos que en Grecia, que hoy es un laboratorio en donde se modela otro tipo de sociedad, se han redefinido los parámetros del continente, y que en el origen del nombre, en ese episodio en el que Europa, una mujer fenicia que es raptada por un toro blanco, que es Zeus, estaba ya esta cifra del futuro: Europa pendiente de Grecia se encuentra, de cierta forma, nuevamente secuestrada por el toro blanco.
En los bares de Atenas aún se fuma, la pésima cobertura móvil propicia conversaciones, casi siempre a gritos y sobre política
Basta caminar unos días por Atenas para darse cuenta de que medir a Grecia exclusivamente con el canon económico es una insensatez y una canallada, se trata de una sociedad llena de valores solares y de esas estrategias para disfrutar de la vida que al final tanto envidian los europeos del norte. ¿Está Grecia al borde del colapso? ¿Será un Estado fallido?, ya se verá, pero lo que es cierto es que se trata de un país del que Europa no puede prescindir.
Como primera medida, propongo a Jordi Socías, el fotógrafo que me acompaña en las caminatas por Atenas, que evitemos el Partenón, los Propileos, el Teatro de Dionisos, y nos concentrémonos en las pequeñas historias, en buscar ese sutil hilo narrativo que nos vaya pintando un panorama de la crisis. Babis, un profesor de Ciencias Políticas que hace fotos en bodas y bautizos para sobrevivir, dice que frente a la crisis su objetivo es “intentar mantener la calidad en ciertos aspectos de la vida” y cree que la situación poco a poco tendrá que mejorar. Cuando le pregunto si cree que un cambio de Gobierno, pensando otra vez en el izquierdista Alexis Tsipras, mejoraría las cosas, responde: “Tsipras está bien, pero no puede solo, necesitaría el apoyo de todos los partidos europeos de izquierdas”.
En Psiri, un barrio en donde abundan los comerciantes, llamados por la melodía de un acordeonista melancólico, bajamos hasta una taberna de obreros, burócratas de corbata, vecinos del barrio, un agujero lleno de humo y toneles de vino, con luz precaria y lepra en las paredes. Dánae, que hace dos años trabajaba en una empresa farmacéutica y desde entonces se encuentra en el paro, nos cuenta que su hija estudió en Barcelona y que ahora ha encontrado un empleo en Londres, “porque aquí no hay manera de ganarse la vida”, dice. Pedimos lo que hay, vino, sardinas, garbanzos, unas yerbas exquisitas que bien podrían ser cardos, y mientras comemos descubrimos en una de las mesas del fondo a Yorgos Kaminis, el alcalde de Atenas. Cinco minutos más tarde me acerco a hablar con él, le explico en inglés de dónde vengo y qué estoy haciendo en Atenas, y él responde en un español impecable que España es un país fundamental para él porque estudió en Madrid.
Kaminis nació en Nueva York y fue el Defensor del Pueblo en Atenas antes de presentarse como independiente a la alcaldía, respaldado por partidos de izquierda como Pasok o Izquierda Democrática. Hace un año fue noticia porque se enfrentó al partido de extrema derecha Amanecer Dorado; el diputado, y bajista de un conocido grupo de black metal, Yorgos Germenis, pretendía repartir comida para celebrar el Jueves Santo ortodoxo en la plaza del Sintagma, el epicentro de la vida política de Atenas; el reparto tenía la particularidad de que era exclusivamente para griegos que pudieran comprobar su nacionalidad con un carné, y el alcalde, fundamentado en que no habían solicitado autorización para realizarlo, lo impidió.
Dos Puertas, en Psiri, donde se mezclan obreros, burócratas, y donde puede encontrarse incluso al alcalde. / JORDI SOCÍAS
Amanecer Dorado tiene su cuartel general en un edificio situado en una importante avenida, que tiene una escalofriante fachada cubierta de consignas y parafernalia nazi. “Cuesta trabajo digerir que ese edificio esté en una capital europea, en la cuna de Europa”, le digo al alcalde al día siguiente, en su oficina, y Kaminis explica que es un partido que cuenta con 18 diputados en el Parlamento, y que incluso un número significativo de policías vota por ellos. El factor que ha disparado la popularidad de la extrema derecha es la larga crisis que arrastra Grecia, que por otra parte también ha dejado a la intemperie un montón de casos de corrupción gubernamental, a varios niveles y en distintos ministerios, y de paso ha evidenciado las costumbres y los usos griegos a la hora de comparar las horas que se invierten en el trabajo y los resultados que ese tiempo produce.
Cosco, una compañía naviera que pertenece al Gobierno de China, alquiló la mitad del puerto de Atenas y en muy poco tiempo la ha hecho mucho más productiva que la otra mitad que sigue en manos de una empresa griega, y que deja menos ganancias y ofrece menos puestos de trabajo. La compañía china pretende expandirse dentro del puerto y, a la vista de los resultados, no es difícil que en el futuro esa puerta crucial de entrada a Europa esté controlada por los chinos. Le pregunto al alcalde sobre esto, y le hago ver que en ese momento, en el salón que está al lado de su oficina, tiene lugar una reunión entre un grupo de chinos y media docena de funcionarios del Ayuntamiento. “Quizá vienen a alquilar la Acrópolis”, le digo, y él puntualiza que Pireo, la ciudad donde está el puerto de Atenas, no pertenece a su alcaldía, pero que, en todo caso, “no hay ninguna razón para impedir la mundialización”, y cuando le pregunto sobre el malestar de la gente, sobre la forma en que ha golpeado la crisis a las familias de Atenas, dice que se trata de “un pueblo con mucho valor al que los políticos han decepcionado”.
Los años de crisis han dejado en Atenas un velo, un look, un fantasma de decadencia, no es una ciudad ruinosa sino descuidada, con la basura desbordando de los contenedores y una cantidad salvaje de grafitis; está mal iluminada y a los edificios y al mobiliario urbano hace años que les hace falta una intervención. En la zona de Exarchia, el barrio de los anarquistas, hay un despliegue policial que parece desmesurado, la vida bulle por las calles de este barrio lleno de bares, restaurantes y pequeños negocios de una manera inexplicable si se contrasta su alegría con los deprimentes datos económicos que asfixian el país y, sobre todo, en ningún momento se tiene la sensación de peligro o de inseguridad, la gente pasea por la calle y vive la vida con gran desenfado, lo mismo que en la mayoría de los barrios que visitamos. Por ejemplo, en el mercado central de Atenas hay un sitio que se llama Stoa Athanaton (la arcada de los inmortales), un auténtico templo de la música griega al que los atenienses acuden, a partir del mediodía y hasta altas horas de la noche, a bailar con grupos que tocan una contagiosa música rebética, que es el tango o elblues de las zonas marginales de la ciudad.
Este es un pueblo con mucho valor al que los políticos han decepcionado, según Yorgos Kaminis, alcalde de la capital de Grecia
En el barrio anarquista pregunto al dueño de una tienda de bolsos, angustiosamente vacía, que cómo hace para sortear la crisis, y él responde: “No la sorteo, mantenemos la tienda con el sueldo de mi mujer, con la ilusión de tener algo cuando mejore la situación”. La policía es un cuerpo amenazante y omnipresente, una legión de individuos armados hasta los dientes, que se esparce por toda la ciudad, con énfasis en este barrio, en donde tienen aparcado un siniestro autobús gris que les sirve de cuartel móvil. Ahí, al lado del autobús siniestro, mientras el Olympiacos se jugaba la clasificación en la Champions contra el Manchester United, en uno de esos bares en donde los atenienses le dan la espalda a la crisis, hablé con Petros Babasikas, un talentoso arquitecto, que sobrevive dando clases en una universidad que está a dos horas de Atenas, y que pertenece a un colectivo de artistas, escritores, fotógrafos y arquitectos que se llama The Depression Era Project (el proyecto de la era de la depresión), y que trata de documentar la crisis, de narrarla desde diversos puntos de vista, casi siempre artísticos, con la idea central de que esta no va a acabarse sino que tendrán que acostumbrarse a vivir con ella. A los integrantes de este colectivo les queda claro que su país, y el mundo en general, ha cambiado, que nada volverá a ser lo que fue, y que es necesario aprender a vivir en esta nueva era. Están convencidos de que “la entropía, el desastre, la incertidumbre y la insolvencia son también estados mentales que nos conducen a una era en la que la noción de progreso, la idea de crecimiento y el reflejo de mirar hacia el futuro ya no son las formas dominantes ni de percibir ni de crear en el mundo”.
El arquitecto Petros mira Atenas como un palimpsesto, como una serie de capas superpuestas debajo de las cuales la ciudad guarda su identidad múltiple; “está a salvo y nadie lo sabe”. Y yo recuerdo esas líneas de Cavafis, que sitúan a Grecia más allá de la crisis, más allá de la troika y de la Unión Europea, más allá del tiempo: “El que hayamos despedazado sus estatuas, el que los hayamos arrojado de sus templos, no significa que hayan muerto los dioses”.